La marca comienza a renovarse y lo hace con uno de sus modelos más conocidos, el 9-5 el cual podría ser el último con un diseño tan conservador luego de que Koenigsegg no se distinga mucho por diseños introvertidos.
El sedán apunta claramente al segmento Premium, que por tamaño y equipamiento (más no prestaciones) se puede comparar con un BMW Serie 5 o un Passat. El auto que todavía está basado en el Opel insignia monta tres motores siendo dos de gasolina y uno a diesel.
Los motores de gasolina brindarán 220 caballos con 2 litros de desplazamiento, mientras que el V6 llegará hasta los 300 hp. Cabe destacar que ambas motorizaciones cuentan con turbo lo cual es compartido con el chasis del Opel Insignia. La máquina a diesel es un 2.0 litros de 160 hp que puede funcionar con bioetanol. Posteriormente se planea lanzar una versión de entrada con 180 hp de 1.6 lt.
El 9-5 podrá contar con tracción delantera o integral denominada XWD, así como una suspensión adaptativa que modifica los parámetros de los amortiguadores dependiendo el uso.
La parte interna se aleja de los interiores modelos de la marca y aunque todavía cuenta con muchos botones ahora ofrecen una vista menos cargada. Navegador GPS de control táctil, disco duro, USB, Bluetooth y un etcétera muy abultado, destaca el HUD (head up display) que despliega información en la parte central del parabrisas.
La atmosfera que encontramos en el habitáculo es muy sobria pero no del estilo de la alemana, en el caso del 9-5 es como el de un bar contemporáneo con toques minimalistas.
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